¿El teletrabajo nos hace más felices?

¿El teletrabajo nos hace más felices?

Ahora en 2020, sabemos que no. Pero esta nota fue escrita por nosotros en noviembre de 2017, cuando no  imaginábamos que viviríamos una pandemia.

¿Por qué la volvemos a publicar? Porque tiene vigencia, no solo por el contexto actual, sino porque la problemática que plantea respecto del trabajo remoto es similar a la que estamos viviendo.  Por eso, decidimos republicarla sin edición, porque pensamos que quizás en su versión podría servir como un vehículo para repensar el tema.


Teletrabajar o trabajar desde casa u otro espacio que no sea la oficina se presenta para muchos como la panacea. Una modalidad a la cual por el momento pueden acceder sólo unos pocos.

El estudio realizado por la compañía tecnológica Citrix en 2016, para el cual entrevistó a 900 personas que podrían trabajar fuera de su oficina en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México; revela que lo más importante para los trabajadores no es el espacio físico sino la actividad que realizan.

Con respecto a las preferencias, en Argentina, el 60% de los encuestados afirmó que consideraría dejar su empleo actual para trabajar de manera remota. Esta respuesta podría vincularse al deseo disponer de un horario flexible, preferido por el 80% de los entrevistados.

El equilibrio entre la vida personal y profesional fue uno de los ítems más valorados a la hora de elegir un nuevo empleo. Lo cual explicaría la preferencia por el teletrabajo. Sin embargo, otro estudio, realizado por el Harvard Business Review derriba el sueño del trabajo a distancia, concluyendo que estos trabajadores se sienten “rechazados o abandonados”.

La afirmación se desprende de la investigación realizada por HBR para lo cual entrevistó a 1153 empleados, de los cuales el 52% afirmó que trabajan, al menos algunas veces desde su hogar. Al parecer cuando lo hacen, muchos de ellos sienten que sus colegas no los tratan de la misma forma que cuando están en la oficina ¿Culpa por la libertad?

Específicamente, les preocupa que los compañeros de trabajo digan cosas malas a sus espaldas, hagan cambios en los proyectos sin avisarles con anticipación, y no luchen por sus prioridades”, señala el estudio.

Por otra parte, explica que como es lógico las relaciones a menudo están mediadas por la tecnología, y esto puede dificultar la generación de confianza. Finalmente, se refiere a los desafíos de los gerentes por mantener a estos trabajadores enfocados y comprometidos, que no deben ser pocos. Como todo lo que se anhela, el teletrabajo puede parecer una forma perfecta de trabajar, sin embargo, también tiene pros y contras. Por otra parte, ni todos los trabajadores ni todas las empresas están preparadas para llevar adelante esta modalidad de empleo.

Se requiere de un acompañamiento y todo esto en un marco temporal que vaya preparando a las dos partes a vincularse de una manera distinta. Por eso, no creemos tanto que el teletrabajo haga a la felicidad de los trabajadores, más bien abonamos a la teoría que es la actividad y el sentido que ésta tiene para cada uno lo que nos hace felices.