#Botmanía ¿Por qué los robots tendrán que esperar para reemplazarnos?

#Botmanía ¿Por qué los robots tendrán que esperar para reemplazarnos?

Estamos viviendo la fiebre de la “botmanía” o “robotmanía”. De un tiempo a esta parte las creaciones cibernéticas ejercen sobre nosotros un poder paradojal: de atracción y de acecho.

Nos sentimos amenazados por estas “criaturas” nos despojarán de nuestros empleos, se convertirán en nuestros jefes e incluso hasta podrían robarnos la identidad. Pero hagamos un alto a la escalada digital, no es tan sencillo que eso que tanto tememos ocurra. Primeramente, recordemos que el mundo cibernético es una creación humana y como tal, tendrá la entidad que nosotros le otorguemos.

En segundo lugar, si hablamos de empleos u otras actividades, estamos hablando de tomar decisiones. Acción que llevamos a cabo todo el tiempo, aun de manera inconsciente. Y en este terreno, al menos por el momento, los humanos tenemos una capacidad llamada: intuición, que nuestros supuestos “competidores robóticos” no poseen.

Muchas veces hemos escuchado o dicho, “lo sé por intuición”, “lo hice por intuición”, y es verdad, es una de las tantas formas en las que se procesa el pensamiento y se percibe.

La intuición no es un fenómeno sobrenatural [aunque lo pueda parecer], sino el resultado de experiencias anteriores, que de manera sintética se nos presenta frente a una determinada situación en forma de pensamiento. Desde la neurociencia, el Dr. Facundo Manes, analiza un episodio ocurrido en enero de 2009 que grafica lo dicho. Un avión despegó del Aeropuerto la Guardia de Nueva York hacia Carolina del Norte, debió aterrizar de emergencia en las aguas del Rio Hudson.

¿Qué pasó? A poco de despegar el piloto se dio cuenta de que los motores no funcionaban y toma la decisión de aterrizar en el Río Hudson, salvando la vida de las 155 personas a bordo. Pueden encontrar la historia como el ‘Héroe aéreo’.   Dijo Manes: “Si hubiese sido una computadora el piloto de ese avión, todos estarían muertos porque la computadora habría sido incapaz de adaptarse a un contexto que cambió abruptamente”.

“La toma de decisión humana resultaría de la evaluación de las alternativas de costo y beneficio. Las neurociencias están demostrando que decidimos muchas veces en forma no consciente, basados en experiencias y emociones previas y en un contexto que cambia permanentemente”, agregó Manes.

Un hecho similar sucedió con los sobrevivientes de la ola más grande del mundo. Padre e hijo de siete años, estaban pescando en Alaska, cuando se produjo el megamaremoto que provocó una ola de 520 metros. En 20 segundos, el padre decidió de manera intuitiva “meterse en la ola”, y gracias a esa decisión impensada [ya que naturalmente elegiríamos huir en la dirección contraria] pudieron contar la historia. No hace falta aclarar lo que hubiera decidido un robot.

El Dr. Manes, confirma lo dicho, no es tan sencillo, la perfección de los robots debe ser capaz de enfrentarse con la imperfección de la vida. O mejor dicho con su constante devenir. Esta habilidad todavía no se vislumbra dentro de la llamada revolución digital, tal vez ni siquiera se piense demasiado en ella, pero es uno de los motivos por los cuales los robots, tendrán que esperar para reemplazarnos.