Día Internacional del Trabajo: celebrando las conquistas laborales sin olvidar las pendientes

Día Internacional del Trabajo: celebrando las conquistas laborales sin olvidar las pendientes

El 1° de mayo se conmemora el Día Internacional del Trabajo en la mayoría de los países del mundo, celebrando la reivindicación y las conquistas en favor de las clases trabajadoras.

Es interesante conocer la etimología del término trabajo, el cual parecería indicar que ya desde sus inicios está sesgado por el sufrimiento. Proveniente de la palabra latina: tripallium, una herramienta utilizada con fines de castigo o para sujeción de ganado, ya en el siglo XII dicho término, designaba también “tormento físico o psicológico”. 

Sin embargo, durante el siglo XX la representación del trabajo ha ido cambiando a lo largo de los cambios generacionales.

Para los tradicionalistas, generación nacida a comienzos de siglo XX, también llamada la “generación silenciosa”, el trabajo lo era todo.  Más que sufrimiento era seguridad, la seguridad que les daba el jefe que cumplía el rol de un pater familiae, algo comprensible acorde con los tiempos difíciles en que se vivía. Épocas de guerra, la depresión de los años 30, hambrunas, hicieron que el trabajo y la relación con el empleador se convirtieran en un eje fundamental en la vida de las personas. Por eso todas las expectativas de crecimiento, y ascenso social se depositaron en sus hijos. Hablamos ya de la generación nacida al final de la segunda guerra mundial, también conocidos como baby boomers, cuyo nombre se debe a la explosión demográfica que se produjo en ese período.

Más ambiciosos y rebeldes que sus progenitores, muchos de ellos con acceso a la educación universitaria, salieron a conquistar el mundo laboral en los años 70.

Aunque el trabajo seguía siendo un eje en sus vidas en éste caso, a diferencia de sus predecesores (que se volcaban al ahorro), era para acceder a objetos de consumo. Autos, propiedades, ropa, viajes. Si se sufría era para consumir. Pero como todo ciclo tuvo su caída en los años 80, cuando la economía sufrió otra crisis y las empresas comenzaron con las famosas reingenierías.

Para ese entonces, los hijos de los baby boomers, la generación X, nacidos después de 1964 fueron testigos de lo que estaba ocurriendo en el mundo. Después de haber visto a sus padres trabajando de sol a sol, ahora los veían desempleados ¿Así les había pagado el sistema laboral? ¿Esa era la retribución que se recibía después de haber sacrificado tanto tiempo de la vida personal trabajando?

Con más bríos de libertad que sus padres, ingresaron al mundo del trabajo en los 90 con cierta desconfianza, y sin demasiadas ganas de sufrir, en muchos casos les permitió preguntarse sobre qué querían hacer: tiempo para sus proyectos personales o dinero. Algunos pudieron elegir.

Pero serían, sus hijos, los famosos millennials quienes vendrían a replantear las reglas del mundo corporativo y del concepto de sufrimiento, el cual cambiaron por: bienestar. Horarios, asistencia, tiempo libre, organización del trabajo, etc. Todo lo que había sido efectivo hasta ese momento, dejó de serlo.

Porque si bien, las empresas nacidas en el siglo XXI, lo hicieron bajo el signo de la horizontalidad, las restantes tuvieron que comenzar a replantear su verticalidad hacia una horizontalidad forzada, de otra manera les sería difícil retener a un millennials.

Ha transcurrido más de un siglo y todavía seguimos tratando de mejorar las condiciones laborales, alejándonos del sufrimiento presente en la génesis de la historia del trabajo. Así como Roma no se hizo en un día, la equidad y la transparencia en el mundo laboral aún son una conquista por lograr [hallazgos del estudio Deloitte sobre Tendencias en Capital Humano en 2016].  Una conquista que ciertamente, ésta nueva generación nos exige y que nosotros como sociedad también exigimos a las corporaciones y al Estado.

En suma, reglas claras, justicia e iguales oportunidades para todos son los desafíos del mundo del empleo. Cuando lo hayamos logrado, podremos decir que hemos crecido un poco más como sociedad, como trabajadores y que también más personas disfrutarán de su trabajo.

¡Feliz día del trabajador para todos!

Fuentes:

Turbulencia Generacional – Paula Molinari, 2011, Editorial: Temas Grupo Editorial Srl.  -  Estudio Delotitte Tendencias en Capital Humano 2016