El rito de pasaje como facilitador para asumir un nuevo rol laboral

El rito de pasaje como facilitador para asumir un nuevo rol laboral

Recibir un asceso de puesto tiene un fuerte valor motivacional en las empresas, tanto para quienes son promovidos como para el grupo. Esta situación es frecuente en los centros de contacto, cuando algunos operadores ascienden a supervisores o team leaders.

El punto de clivaje se produce cuando tienen que dejar su antiguo rol para pasar a ocupar el nuevo ya que además de los temores normales que genera el cambio, muchas veces la ausencia de un proceso anterior que facilite la transición suele opacar el estreno. ¿De qué manera la organización debería acompañar a esta persona? ¿Qué debería ocurrir durante este proceso?

El concepto de “rito de pasaje” desarrollado por el antropólogo francés Van Gennep en 1909, nos ayuda explorar sobre éste punto. Aclaremos, que un ritual consiste en un conjunto de acciones basadas en una creencia, cuyos efectos están dados por su carácter simbólico.

Van Gennep describió a través del mismo, la manera en la que los individuos pasan por diferentes transiciones a lo largo de su vida, como por ejemplo de soltero a casado, de niño a joven, y en este caso de operador a team leader o de jefe a gerente. Así nace el concepto de rito de pasaje, el cual designa un ritual desarrollado en 3 etapas que al concluir llevarán a la persona a un nuevo estado.

En el rito de pasaje, el primer momento es el de separación: aquí se aparta al sujeto de la estructura ¿Por qué? Porque comienza a transitar un cambio hacia el cambio. Al respecto, Salomón Babor, antropólogo, expresó: “Existen múltiples mecanismos para llevarlo a cabo: los externos, que van desde los clásicos como recurrir a “terapia” o “coaching”, hasta el conocimiento de las facetas de índole extra laboral de la persona, con qué contención cuenta y su red social”. Con respecto a los mecanismos internos apuntó:

“Antes de ascender la persona debería recibir programas o cursos que le aporten herramientas técnicas y actitudinales para afrontar los nuevos desafíos. También lo que muchas veces sugiero es el acompañamiento de pares, es decir que rote a otras áreas de la empresa, observe y que sea ayudado por otros colegas que han atravesado esa misma experiencia”.

Babor explica que no se trata de elegir entre una u otra (acciones externas o internas), sino que son complementarias.

El segundo momento es la transición o estado de limen: donde la persona se encuentra en un espacio transicional, en el cual ya no es parte del mundo anterior pero tampoco lo es del nuevo. Ni soltero ni casado, ni operador ni supervisor. Esta es una instancia ambigua, y como todo contexto ambiguo produce desconcierto. Al respecto Babor señala: “Uno de los desafíos más grandes que tiene que afrontar el nuevo supervisor es que tiene que liderar a ex pares, por eso también hay que trabajar con la gente que conducirá. Esto puede hacerse con la persona o a veces directamente se lo trabaja con el propio grupo”. Pero lo queda claro es que requiere gestión.

Consultado sobre necesidad de llevar a cabo un evento especial para “celebrar” el ascenso y hacerlo público a sus pares, el antropólogo señaló: “Llevar a cabo un evento dependerá del estilo de cada cultura. Hay organizaciones que acostumbran a hacerlo y otras que tienen más bajo perfil”.

Lo importante es poder comunicarlo y encontrar un estilo propio para hacerlo, en definitiva, eso es lo que se va constituyendo como la cultura de cada empresa: compartir formas de expresión y rituales para dar lugar a las distintas situaciones que se viven en un trabajo: ascensos, cumpleaños, despedidas, bienvenidas.

No obstante, considerando la población de los centros de contacto (generación Y), es más que atinado pensar en celebrar el ascenso de un compañero o darle la bienvenida a un nuevo supervisor, ya que es una manera de vincular el hecho con la alegría.

En la tercera y última instancia del rito de pasaje, señalado por Van Gennep el de agregación en la que el sujeto retorna renovado a la estructura por la experiencia vivida.

Entonces, finalmente llega el día en que después de atravesar este proceso de transición – aunque con los temores lógicos del caso- pero con el contexto y el acompañamiento necesario el nuevo supervisor estrenará su puesto con mayores posibilidades de que esto represente un crecimiento para él y para su equipo.


Agradecimiento: Salomón Babor, Antropólogo

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