Lo que el 2020 nos dejó: retos, aprendizaje y la autogestión como camino

Lo que el 2020 nos dejó: retos, aprendizaje y la autogestión como camino

Llegamos al final de un año desafiante que empujó a las empresas a evolucionar, adoptar diferentes modelos de trabajo y considerar nuevos puntos de vista al momento de pensar en la gestión de los trabajadores en remoto.

Si hubo un desafío durante este 2020 -y, a su vez, un aprendizaje para muchos- fue, sin dudas, el home office, un modelo de trabajo posible que se venía posicionando en muchas industrias, y este año se convirtió en una de las pocas maneras de seguir trabajando y manteniendo en movimiento a infinidad de industrias.

“En nuestro caso, la pandemia nos mostró que este nuevo modelo (que desde la compañía ya veníamos trabajando desde hace un tiempo) es exitoso y sustentable. Hoy, después de 9 meses de aislamiento, tenemos excelentes resultado con nuestros clientes, muy buen clima entre los colaboradores, alcanzamos altos índices de satisfacción y todo esto en un entorno crítico, tanto profesional como personal, para todas las personas”, explica Denise Henry, Co-CEO de Apex America, empresa líder en Customer Experience en Latinoamérica.

Plantear un nuevo paradigma fue una respuesta a los desafíos que las empresas tuvieron que afrontar. Lograr una fusión entre ambos mundos (empresas y trabajo remoto) es el reto que viene a resolverse con un modelo flexible y dinámico que sea productivo y sustentable para las compañías, y que potencie los talentos y garantice el bienestar de las personas que trabajan en ella.

3 grandes desafíos que las empresas y colaboradores afrontaron este 2020

Podemos identificar 3 grandes desafíos con los que las empresas y personas se encontraron este año. En primer lugar, acondicionar el espacio para esta nueva forma de trabajo, ya que, de un día a otro, los colaboradores tuvieron que montar oficinas completas en sus casas y las empresas tuvieron que buscar las maneras de facilitarles la infraestructura necesaria.

En este sentido, otro de los grandes desafíos fue la formación digital y las competencias que las personas tuvieron que adquirir para seguir operando de manera remota. Esto requirió de un tiempo de evaluación, de prueba y error, y de ajustes para encontrar la manera óptima de trabajar desde casa, y para que las empresas identificaran cómo acompañarlos con nuevas formaciones y capacitaciones para potenciar el trabajo remoto.

“Encontrar los modos de hacer lo que antes hacíamos en la oficina, pero de manera virtual fue nuestro gran reto, y para eso trabajamos en los procesos organizacionales de manera de estar cerca de los colaboradores e ir a buscarlos proactivamente para resolver sus inquietudes en el día a día, tanto operacionales como motivacionales”, explica Denise Henry, poniendo el foco en el rol fundamental que cumplió Apex Way, una plataforma propia de experiencia del colaborador y performance que se desarrolló con la idea de empoderar y hacer responsables a cada uno de los colaboradores de su propia experiencia, centralizando todas las necesidades del viaje del colaborador al interior de la compañía.

Finalmente, el desafío más relevante para las áreas de gestión de personas fue el de mantenerse cerca de los colaboradores estando físicamente lejos. Desde mantener viva una cultura organizacional y lograr pertenencia para mantener motivadas a las personas hasta garantizarles mecanismos que fomenten su salud y bienestar desde el mundo digital, fueron todos aspectos a resolver en esta nueva manera de trabajar.

Los nuevos límites de lo posible

“Si hay algo que las empresas logramos aprender en estos meses de trabajo remoto es la redefinición de lo posible, y lo positivo de desafiar a los paradigmas tradicionales del mundo de los negocios que, hasta hace poco, nos guiaban sobre cómo y cuándo hacer las cosas, la manera de organizarnos e innovar y cómo generar valor en este contexto. De alguna manera, estas creencias que teníamos en la cabeza hoy ya no resolvían los retos que nos presentaba la realidad”, reflexiona la vocera de Apex.

En este contexto, la sustentabilidad organizacional se volvió imprescindible y las empresas tuvieron que descubrir las maneras de desarrollarla. Eso las llevó a tener una mirada más optimista de lo posible, de los cambios de las estructuras, de la innovación y de la ruptura de los grandes paradigmas para lograr crecimiento y evolución.

Por su parte, las personas se adaptaron a nuevas capacidades de autogestión en un entorno remoto poco definido en el que tuvieron que apropiarse de las tareas y responsabilidades. “Está claro que el colaborador que tome la responsabilidad de autoliderarse en remoto necesita de nuevas estructuras organizacionales y modelos de capacitación con los que incorporar nuevas competencias. Apex Way es una herramienta que facilita esta autogestión: estudiamos y diseñamos el viaje de experiencia del colaborador, acortamos todos los trayectos que le generan insatisfacción y disponibilizamos las herramientas que necesitan para construir un espacio profesional de bienestar para su propio desarrollo”, explica Denise Henry.

Además, la autogestión es imprescindible en un nuevo modelo híbrido en el que se puede reunir talento independientemente de la ubicación, en el que se puede transmitir y construir cultura de nuevos modos y que plantea formas de trabajo más dinámicas y apetecibles tanto para las empresas como para los colaboradores. El teletrabajo tiene que ser elegido a partir de las experiencias de cada uno, y de lo funcional y eficiente que resulta esta modalidad. 

No solo se trata de imaginarse un futuro mundo digital y remoto, sino de entender el cambio y atender las necesidades o problemas de las personas en ese nuevo contexto para luego desarrollar soluciones digitales. “Si las empresas gestionan desde la mirada del colaborador como centro, esa es una manera de allanar el camino para brindar experiencias cada vez más memorables que dejen un mundo mejor de lo que lo encontramos”, cierra la co-Ceo de Apex America.